Después del 1-1 ante Países Bajos y de la derrota por 0-1 frente a Grecia, la presión ya había aumentado considerablemente. Por eso no solo importaba el resultado contra Serbia, sino también la forma de conseguirlo: 32-1 en remates, un 74 por ciento de posesión y un balance de xG de 3,81 a 0,01 reflejan hasta qué punto el partido estuvo desequilibrado.
Alemania encuentra espacios ante el bloque bajo de Serbia
Klopp cambió por completo el once respecto al partido contra Grecia y apostó por un equipo joven ante el 5-4-1 muy replegado de Serbia. Aleksandar Pavlović y Tom Bischof formaron una pareja de centrocampistas muy técnica, mientras Florian Wirtz dispuso de mucha libertad alrededor de Nick Woltemade.
La gran diferencia respecto a la derrota ante Grecia estuvo en los movimientos por delante y entre las líneas rivales. Alemania ocupó con mayor constancia los espacios intermedios, Pavlović bajó repetidamente para participar en la salida de balón y Bischof se incorporó al ataque con más dinamismo. Wirtz, por su parte, apenas tuvo una posición fija y buscó de manera constante aquellas zonas en las que el centro del campo y la defensa serbios no conseguían coordinar bien las ayudas.
Tras el encuentro, Klopp atribuyó parte de esa mejora al mayor tiempo de trabajo durante la semana. Contra Grecia, explicó, su equipo apenas había podido ensayar automatismos. Esta vez la situación fue diferente: “Hoy hemos jugado en los espacios en los que tenemos que jugar.”
Los números reflejan esa superioridad. Alemania acumuló 43 contactos dentro del área rival, por solo tres de Serbia. Pavlović fue el eje del juego de posesión alemán, con 148 intervenciones y 123 pases acertados de 132 intentados.
La presión tras pérdida permite asumir más riesgos
Para Klopp, sin embargo, todavía más importante que el juego con balón fue la reacción inmediata tras cada pérdida. Contra el bloque bajo serbio, Alemania pudo asumir riesgos porque la protección por detrás de la jugada funcionó de manera excelente.
“Podemos asumir todos los riesgos del mundo si nuestra presión tras pérdida se dispara”, explicó Klopp al resumir una de sus consignas. Se refería al conocido gegenpressing que ha caracterizado a sus equipos durante buena parte de su carrera. Y su selección lo ejecutó con enorme eficacia. Cada vez que Alemania perdía un pase en el último tercio, varios jugadores saltaban de inmediato sobre el poseedor, mientras la última línea defendía muy arriba.
Eso hizo que Serbia apenas pudiera salir de su propio campo. Wirtz también tuvo una misión muy concreta en la presión: fue repetidamente a por el portero Djordje Petrovic para impedir que pudiera preparar con tranquilidad los envíos largos. Klopp destacó expresamente la disciplina con la que su mediapunta cumplió ese trabajo.
“La presión tras pérdida fue extraordinariamente buena”, señaló el seleccionador.
Esa agresividad permitió a Alemania recuperar numerosos balones de inmediato y encadenar una oleada ofensiva tras otra. Serbia terminó todo el partido con un solo remate.
Bischof abre el camino y Wirtz sentencia
Pese a su enorme superioridad, Alemania tuvo que esperar hasta el minuto 39 para convertirla en ventaja. Wirtz se abrió paso dentro del área y estrelló su disparo en el poste. Bischof aprovechó el rechace desde corta distancia para marcar el merecido 1-0.
El gol hizo justicia al gran partido del joven centrocampista del Bayern. Bischof trabajó en ambas direcciones, recuperó siete balones y no solo actuó como nexo entre líneas, sino que también buscó con frecuencia posiciones de remate.
Alemania pudo haberse marchado al descanso con una ventaja mayor. Serge Gnabry, entre otros, se encontró con Petrovic cuando estaba completamente solo. Ya en la segunda parte, Nick Woltemade desperdició una ocasión todavía más clara al mandar por encima del larguero un remate desde muy cerca.
Dos minutos después llegó la sentencia. Tras una conducción de Maximilian Mittelstädt, Wirtz controló el balón con gran calidad y marcó el 2-0 en el minuto 61.
Klopp no solo destacó la calidad técnica de Wirtz, sino especialmente su alegría con el balón y su trabajo defensivo. “Hemos visto a un jugador que desprendía alegría y que ha trabajado durísimo.”
Klopp habla de una “noche perfecta”
Que Alemania solo marcara dos goles en 32 remates fue el único punto claramente mejorable. Klopp, sin embargo, no quiso que eso empañara su satisfacción. “Podríamos haber marcado más goles, pero eso da absolutamente igual.”
Para él fue mucho más importante que su equipo mantuviera la concentración incluso con una ventaja corta y que no abandonara su idea de juego. Después de un comienzo complicado en el cargo, el triunfo supuso un alivio necesario. Klopp habló de una “noche perfecta” y también destacó lo mucho que le había impresionado el ambiente en el Allianz Arena.
Después de sumar únicamente un punto en sus dos primeros partidos de la Nations League, Alemania llegaba al duelo ante Serbia con una presión considerable. La primera victoria con Klopp supone, por tanto, un auténtico desahogo, aunque la actitud demasiado pasiva de Serbia hizo que el equipo alemán apenas se viera realmente exigido.
El domingo espera en Salónica un nuevo duelo ante Grecia. Klopp advirtió que todavía es demasiado pronto para considerar la actuación contra Serbia como el nuevo estándar del equipo. La dirección, sin embargo, está clara: presión tras pérdida, valentía en la ocupación de espacios y alta intensidad deben convertirse en rasgos constantes del juego alemán, independientemente de los nombres que estén sobre el césped.