Tras el descanso, Claudy Mbuyi sentenció el encuentro con un doblete. Los visitantes apenas sufrieron en defensa, aunque el contundente marcador final no debe ocultar que, durante buena parte del partido, el espectáculo ofensivo estuvo lejos de ser especialmente brillante.
Tres cambios pensando en el derbi de Viena
El entrenador del Rapid, Johannes Hoff Thorup, introdujo tres modificaciones en su alineación respecto a la victoria por 5-1 frente al Austria Lustenau. Con el derbi del domingo contra el Austria de Viena en el horizonte, la gestión de las cargas físicas era una prioridad. Sin embargo, el técnico danés evitó una revolución en el once inicial: su intención era conservar los automatismos colectivos que han permitido al equipo destacar en la Bundesliga gracias a su velocidad de circulación, su buen juego posicional y su eficacia de cara a portería.
El Vienna también llegaba al encuentro con una enorme confianza. Ocho victorias consecutivas en liga habían impulsado al conjunto del distrito de Döbling hasta la segunda posición de la categoría de plata. Sin embargo, frente al Rapid decidió dejar a un lado su habitual propuesta ofensiva para apostar por una estructura defensiva disciplinada. Patrick Enengl dispuso a su equipo en un 3-4-3 que, sin balón, se mantenía muy compacto y con escasa separación entre líneas.
El bloque compacto del Vienna frena al Rapid
Especialmente durante los primeros minutos, los locales consiguieron dificultar las combinaciones del Rapid. El Vienna basculaba de manera coordinada hacia el lado del balón y mantenía muy juntas sus líneas. De esta forma, cerraba buena parte de los pasillos de pase hacia las zonas interiores, donde Yusuf Demir y sus compañeros suelen generar gran parte del peligro.
Al Rapid le costó inicialmente estirar la estructura defensiva de su rival. Una circulación más rápida de una banda a otra, o una mejor ocupación de los espacios alejados del balón, habría obligado al Vienna a recorrer distancias mucho mayores. En cambio, el conjunto de segunda división podía mantenerse dentro de su bloque compacto y reaccionar a cada cambio de orientación sin necesidad de realizar grandes desplazamientos.
A esta dificultad se añadía la escasa predisposición de los locales a presionar muy arriba. A diferencia de rivales más proactivos como el LASK, que en su reciente enfrentamiento contra el Rapid adelantó con frecuencia sus líneas y dejó espacios a la espalda de la primera presión, el Vienna optó generalmente por defender más cerca de su portería. Por tanto, los visitantes no podían limitarse a superar una primera línea de presión adelantada para encontrar espacios libres.
Demir encuentra la solución
Cuando el Rapid todavía no había conseguido imponer su ritmo habitual, Yusuf Demir volvió a aparecer como futbolista diferencial. El talentoso atacante abrió el marcador en el minuto 18 con una excelente acción individual, rompiendo la resistencia del rival sin que su equipo hubiera necesitado acumular numerosas ocasiones claras.
El gol tampoco eliminó por completo la incertidumbre. El Vienna mantuvo su planteamiento defensivo y trató de aprovechar los pocos espacios que encontraba cuando conseguía salir al ataque. Los locales llegaron a inquietar la portería del Rapid en dos ocasiones, pero el conjunto de Thorup apenas concedió nada más. Frente a un rival que acumulaba ocho victorias ligueras consecutivas, esa solidez defensiva fue uno de los aspectos más importantes del encuentro.
El Rapid dominaba la posesión y controlaba el desarrollo del partido, aunque en el último tercio del campo no siempre encontraba la precisión que había caracterizado sus actuaciones recientes. Por eso, su superioridad tardó en traducirse en una ventaja más amplia.
Mbuyi sentencia el encuentro
Tras el descanso, los cambios introducidos por ambos entrenadores fueron generando mayores espacios. El Rapid pudo entonces aprovechar mejor su superioridad individual. Claudy Mbuyi terminó siendo decisivo: el delantero centro amplió la ventaja en el minuto 69 y volvió a marcar en el 86 para establecer el definitivo 0-3.
Los dos goles representan también un argumento importante para que Mbuyi disponga de más minutos en las próximas semanas, después de haber tenido que conformarse recientemente con un papel secundario. Sin embargo, su segundo tanto dejó una posible preocupación: el francés fue sustituido inmediatamente después y abandonó el terreno de juego cojeando, por lo que no se puede descartar que haya sufrido algún problema físico.
La diferencia de tres goles quizá resultó algo excesiva teniendo en cuenta el número relativamente reducido de ocasiones verdaderamente claras. En cualquier caso, la clasificación del Rapid fue completamente merecida. Salvo dos breves momentos de inseguridad, los visitantes controlaron el encuentro, no perdieron la paciencia ante la defensa compacta del Vienna y demostraron su mayor calidad en los momentos decisivos.
La comparación con el 5-1 frente al Lustenau también dejó claro que los partidos pueden exigir soluciones muy diferentes al Rapid. En aquella ocasión, los verdiblancos encontraron espacios entre las líneas rivales desde los primeros minutos y lograron rápidamente una ventaja de dos goles. En el Hohe Warte necesitaron mucha más paciencia y dependieron en mayor medida de las acciones individuales. Que aun así mantuvieran el control del encuentro constituye otra muestra de la estabilidad que atraviesa el equipo.
Ahora, todas las miradas se dirigen al domingo. El líder de la Bundesliga visitará a un Austria de Viena sumido en una profunda crisis para disputar el derbi de la capital. La solvente clasificación copera aporta una nueva dosis de confianza, mientras que las rotaciones medidas de Thorup deberían permitir que algunos de sus futbolistas lleguen con más frescura a uno de los partidos más esperados de la temporada.