Sin embargo, el encuentro estuvo lejos de ser tan cómodo como podría sugerir el marcador final. Bélgica mantuvo a Francia bajo control durante buena parte del partido y, tras el gol de Dodi Lukébakio, incluso llegó a soñar con su primera victoria oficial ante el país vecino desde 1981.
Lukébakio castiga la falta de acierto francesa
Francia controló el juego desde el inicio, pero tuvo grandes dificultades para transformar su dominio en ocasiones realmente claras. Los locales llegaron a registrar diez remates en la primera mitad, aunque únicamente dos encontraron portería.
Bélgica defendió con un bloque compacto y buscó salir rápidamente tras cada recuperación. En el minuto 35, ese plan funcionó a la perfección. Roméo Lavia encontró a Lukébakio, que no dio ninguna opción a Guillaume Restes en el debut del guardameta con la selección francesa.
Tras el descanso, el guion apenas cambió al principio. Francia seguía acumulando posesión, mientras Bélgica defendía su área con mucha disciplina. Zinédine Zidane reaccionó pasada la hora de juego e introdujo, entre otros, a Michael Olise y Rayan Cherki. Más tarde entró Désiré Doué, precisamente el futbolista que acabaría desencadenando la espectacular remontada.
Cuatro goles en apenas 14 minutos
En el minuto 77, Doué giró con habilidad en la frontal del área y batió al portero con un disparo raso de zurda para establecer el 1-1. Solo cuatro minutos después, el partido ya había dado un giro completo. Olise progresó por la banda izquierda y asistió a Cherki, que apareció para firmar el 2-1.
A partir de ahí, Bélgica perdió por completo el orden. En el minuto 88, Doué combinó con Olise en un espacio reducido y el futbolista del Bayern convirtió desde corta distancia para hacer el 3-1. Ya en el tiempo añadido, Doué volvió a ejercer de asistente y lanzó a Olise al espacio. El atacante mantuvo la calma ante Maarten Vandevoordt y cerró el 4-1 con su segundo gol de la noche.
Entre el primer y el cuarto gol de Francia transcurrieron únicamente 14 minutos.
“Esta noche vimos el fútbol tal y como nos gusta”, declaró Zidane después del partido, calificando de “extraordinaria” la segunda mitad de su equipo. El seleccionador reconoció las dificultades sufridas antes del descanso, pero destacó la reacción de sus jugadores y se mostró especialmente satisfecho con el impacto de los cambios.
Una remontada con muy pocos precedentes
Una mirada a la historia permite dimensionar aún mejor lo sucedido. Antes del encuentro ante Bélgica, Francia solo había marcado cuatro goles en menos de 15 minutos en cuatro ocasiones a lo largo de toda su trayectoria internacional.
La primera vez fue ante Luxemburgo en 1913, cuando marcó cuatro tantos entre los minutos 78 y 88. En el 10-0 contra Azerbaiyán de 1995, los franceses necesitaron apenas 12 minutos para anotar cuatro veces entre el 66 y el 78. En el histórico 14-0 frente a Gibraltar, en noviembre de 2023, Les Bleus lo consiguieron incluso dos veces en el mismo partido: primero entre los minutos 30 y 37 y, más tarde, entre el 63 y el 74.
La gran diferencia es evidente: todas aquellas rachas goleadoras se produjeron en encuentros que Francia ya dominaba con claridad. Contra Bélgica, en cambio, todavía iba por detrás en el marcador después del minuto 76.
Ese dato también resulta excepcional. La última vez que Francia ganó un partido pese a ir perdiendo después del minuto 76 fue en mayo de 2012. Entonces, el combinado galo perdía 1-2 contra Islandia, empató recién en el minuto 85 y acabó imponiéndose por 3-2.
76 toques dentro del área belga
La remontada, sin embargo, no surgió de la nada, y los datos del partido reflejan con claridad la superioridad francesa. El equipo de Zidane terminó con un 66 % de posesión y 23 remates, frente a solo cinco de Bélgica. En disparos a portería, el balance fue de 8-2.
Todavía más llamativa fue la presencia francesa en el área rival. Francia acumuló 76 toques dentro del área belga, mientras Bélgica solo consiguió ocho en la zona contraria. Fue el registro más alto de Les Bleus desde que se recopila esta estadística. Al mismo tiempo, un xG cercano a 2,0 indica que el 4-1 final fue algo más abultado de lo que sugería la calidad real de las ocasiones.
La gran diferencia terminó estando en la calidad del banquillo francés. Los cuatro goles fueron obra de jugadores que habían comenzado como suplentes. Doué acabó con un gol y dos asistencias, mientras Olise firmó dos tantos y una asistencia. De esta forma, ambos se convirtieron, tras David Trezeguet en 2006 y Marvin Martin en 2011, en el tercer y cuarto suplente francés del siglo XXI capaces de participar directamente en tres goles en un mismo partido internacional.
Olise lidera un primer ciclo muy prometedor con Zidane
Olise, en particular, se está convirtiendo cada vez más en una de las figuras centrales del ataque francés. El futbolista del Bayern suma ya siete goles y diez asistencias con la selección en el año natural 2026. Sus 17 participaciones directas en gol solo son superadas, entre los jugadores franceses del siglo XXI, por las 19 que consiguió Thierry Henry en 2003.
El doblete de Olise puso además el broche perfecto al primer ciclo de Nations League de Zidane al frente de Francia. Les Bleus comenzaron con un triunfo por 1-0 en Turquía, después vencieron también 1-0 en Bélgica gracias a otro gol tardío de Olise y empataron 1-1 en casa frente a Italia. El 4-1 ante Bélgica deja así a Francia líder del Grupo A1 con diez puntos tras cuatro jornadas.
Más allá del nivel individual de Olise, una de las grandes conclusiones del ciclo fue la profundidad de la plantilla francesa. Zidane rotó con frecuencia, concedió minutos importantes a varios jugadores jóvenes y, especialmente en el último encuentro, encontró respuestas decisivas desde el banquillo. Después de un inicio relativamente controlado en el cargo, su primera concentración terminó con la actuación más espectacular hasta ahora de esta nueva Francia, una exhibición que deja una sensación clara: este equipo promete mucho más.