Desde el punto de vista austríaco, la noche comenzó con fortuna. Argentina arrancó con mucha presión y recibió un penalti temprano tras una revisión del VAR, después de que Lautaro Martínez fuera detenido en el área por Stefan Posch y Xaver Schlager. Messi tomó la responsabilidad, pero envió el balón fuera, junto al poste derecho. Por un momento, pareció que Austria podía sacar energía de ese fallo.
De hecho, la selección austríaca entró mejor en el partido después de esa acción. Defendió de forma compacta, trabajó intensamente sin balón e intentó sacar a Argentina de su ritmo con una presión agresiva. Especialmente Konrad Laimer, Nicolas Seiwald y Marcel Sabitzer corrieron mucho, cerraron espacios y evitaron que el favorito controlara el encuentro de manera constante. En ataque, sin embargo, Austria fue demasiado inofensiva. Le faltaron velocidad, precisión y acciones claras en los últimos metros.
Argentina no necesitó brillar para seguir siendo peligrosa. Cada vez que Messi tocaba el balón, el partido cambiaba. En el minuto 38 llegó finalmente el momento histórico. Tras una asistencia de Facundo Medina, Messi definió al primer palo y marcó su gol número 17 en Mundiales. Con ello superó a Miroslav Klose y se convirtió en el máximo goleador histórico en solitario de la Copa del Mundo.
Tras el descanso, Austria siguió esforzándose, pero sin poner realmente en apuros al campeón del mundo. Sabitzer probó con un tiro libre, y Rangnick dio entrada a Arnautovic, Prass y Friedl para aportar energía fresca, aunque las ocasiones claras de empate siguieron siendo escasas. Argentina defendió con calma, administró la ventaja y esperó el momento decisivo.
Ese momento llegó en pleno tiempo añadido. Tras una acción con Julián Álvarez, Messi remató para el 2-0 y puso el cierre a otra noche histórica. Para Argentina fue la segunda victoria en dos partidos y la clasificación asegurada a la fase eliminatoria. Austria, pese a una actuación respetable, queda ahora bajo presión. Contra Argelia, el equipo austríaco necesitará volver a sumar para mantener vivo el sueño de avanzar.