Hasta la tarjeta roja, el encuentro había sido mucho más equilibrado de lo que refleja el resultado final. Chequia incomodó a Inglaterra con transiciones rápidas y generó situaciones peligrosas. Con un jugador menos, sin embargo, el partido se trasladó casi por completo al campo de los locales.
Tuchel renueva la defensa y deja a Bellingham en el banquillo
Tuchel realizó cuatro cambios después de la derrota por 2-3 ante España. Lo más llamativo fue una defensa prácticamente nueva: Trent Alexander-Arnold, Trevoh Chalobah y Lewis Hall entraron en la línea de cuatro junto a Marc Guéhi. Nico O’Reilly fue baja por lesión, mientras Jude Bellingham comenzó en el banquillo. Elliot Anderson y Myles Lewis-Skelly formaron en el centro del campo, con Bukayo Saka, Morgan Rogers y Gordon por detrás de Kane.
Santi Denia también introdujo varias modificaciones respecto al equipo checo que había perdido 1-2 frente a Croacia. Matěj Kovář ocupó la portería, Ladislav Krejčí retrasó su posición a la defensa y Matěj Radosta comenzó por la derecha del ataque. Chequia mantuvo como base su 4-2-3-1.
Chequia pone a prueba a una defensa inglesa poco habitual
El plan de los locales funcionó bien en los primeros minutos. Chequia no se limitó a defender cerca de su área, sino que presionó los pases imprecisos en la salida inglesa y trató de atacar rápidamente los espacios a la espalda de una defensa con pocos automatismos.
Šulc estuvo cerca de quedarse solo ante Trafford a los cinco minutos después de un balón largo y un error de cálculo de Anderson, pero el portero inglés salió a tiempo. Poco después volvió a encontrar espacio delante del área, aunque tardó demasiado en decidir. Lukáš Červ también rozó el gol con una volea que salió por muy poco.
Inglaterra tenía más posesión, pero le costaba situar a sus atacantes en posiciones favorables. Su mejor combinación llegó por medio de Gordon, que puso un pase raso desde la izquierda para Rogers. El remate a la media vuelta terminó en el palo.
La expulsión de Šulc cambia por completo el partido
El encuentro dio un giro en el minuto 24. Šulc llegó tarde ante Anderson y golpeó al inglés por encima del tobillo con los tacos por delante. El árbitro Halil Umut Meler mostró inicialmente tarjeta amarilla, pero tras la intervención del VAR y revisar la acción cambió su decisión por una roja directa.
Las cifras reflejan perfectamente el cambio de escenario. Hasta la expulsión, Inglaterra había realizado cuatro remates y Chequia tres, por lo que los locales estaban lejos de limitarse a defender. En los aproximadamente 65 minutos restantes, el balance de disparos fue de 18-3 para Inglaterra.
Chequia se replegó entonces en un bloque bajo, cerrando las zonas centrales y tratando de dirigir los ataques ingleses hacia las bandas. Hložek quedó como principal referencia para buscar alguna salida. Inglaterra monopolizó la posesión, pero antes del descanso siguió teniendo dificultades para superar a una defensa muy compacta. Kane obligó a Kovář a intervenir poco antes del intermedio, aunque las ocasiones claras continuaron siendo escasas.
El ajuste de Tuchel da resultado nada más volver del vestuario
Tuchel reaccionó durante el descanso dando entrada a Eberechi Eze por Lewis-Skelly, que ya tenía una amarilla. Inglaterra pasó a ocupar con mayor agresividad los espacios ofensivos, mientras Alexander-Arnold y Hall adelantaron claramente sus posiciones en los costados.
El efecto fue inmediato. En el minuto 47, Inglaterra recuperó el balón por la derecha. Alexander-Arnold tuvo espacio para colocar un centro preciso hacia la segunda línea del área, donde Gordon se desmarcó de su defensor y cabeceó el 0-1.
Con ventaja, el juego inglés ganó fluidez. Los visitantes utilizaron mejor toda la anchura del campo y obligaron al bloque checo a desplazarse constantemente de un lado al otro. Más tarde, Krejčí desvió contra su propio palo un peligroso centro de Hall.
Gordon confirmó su buen momento con cuatro remates y cuatro ocasiones creadas para sus compañeros. Sus movimientos desde la izquierda hacia el área fueron especialmente difíciles de controlar para una defensa checa cada vez más fatigada.
Kane sentencia el encuentro
El 0-2 llegó en el minuto 69. Rogers entró en el área, Krejčí no consiguió resolver bien la acción y Kane fue el más rápido en reaccionar al balón suelto. El capitán lo recogió y definió con la izquierda al palo largo. Fue su gol número 87 con la selección inglesa.
A partir de ahí, el partido quedó prácticamente decidido. Chequia apenas pudo generar transiciones ofensivas, mientras Inglaterra mantuvo el control con jugadores frescos. Alex Scott y Rio Ngumoha debutaron en partido oficial con la absoluta y Bellingham también dispuso de minutos.
Alexander-Arnold fue otro de los futbolistas importantes. Además de su asistencia, firmó tres pases clave y puso nueve centros. Especialmente después del descanso, Inglaterra aprovechó mucho mejor su capacidad para distribuir y enviar balones desde la derecha.
Inglaterra encuentra las soluciones tras el descanso
Inglaterra terminó con un 66 % de posesión, dominó los remates por 22-6 y registró 1,48 xG frente a los 0,32 de Chequia. El triunfo fue merecido teniendo en cuenta la larga superioridad numérica, aunque los locales habían demostrado antes de la expulsión que podían hacer daño mediante sus transiciones directas.
Para Tuchel, lo más positivo fue la reacción después del descanso. Inglaterra abrió mejor el campo, movió el balón con mayor velocidad y acabó aprovechando su superioridad numérica. Tras la derrota por 2-3 ante España, suma así sus primeros tres puntos en la Nations League.
El sábado, Inglaterra visitará a Croacia en su próximo compromiso, donde previsiblemente afrontará una prueba bastante más exigente.