El marcador fue extremo, pero no se explicó únicamente por la efectividad inglesa. Inglaterra generó 6,14 xG, acumuló 48 contactos dentro del área rival y controló largas fases del encuentro con un 64 % de posesión. Croacia llegó a producir 1,37 xG, pero desperdició sus pocas ocasiones claras y sufrió enormemente ante el ritmo y la intensidad del conjunto visitante.
Tuchel apuesta por Scott y un frente de ataque muy dinámico
Tuchel introdujo cinco cambios respecto al 0-2 en Chequia. Jordan Pickford regresó a la portería, Jarell Quansah comenzó como lateral derecho y Alex Scott debutó como titular con la absoluta junto a Elliot Anderson. Por delante, Bellingham actuó detrás de Kane, con Gordon y Saka abiertos en las bandas.
Inglaterra partió de un 4-2-3-1 muy flexible con balón. Scott y Anderson aportaron energía por dentro, mientras Bellingham buscó constantemente los espacios entre el centro del campo y la defensa croata. Gordon y Saka mantuvieron inicialmente la amplitud, pero atacaron con frecuencia el área mediante diagonales.
Croacia también modificó mucho su equipo tras el 1-4 ante España. Slaven Bilić apostó nominalmente por un 4-1-4-1, con Luka Modrić por delante de la defensa y Mateo Kovačić y Petar Sučić en posiciones más adelantadas. La intención de controlar el partido a través de un centro del campo técnico, sin embargo, se desmoronó muy pronto.
Kane inicia el vendaval inglés
El 0-1 llegó ya en el minuto ocho. Tras un pase impreciso de Joško Gvardiol, Inglaterra recuperó el balón, Bellingham giró inmediatamente hacia portería y habilitó a Kane entre los centrales. El capitán finalizó con potencia para adelantar a los visitantes.
A partir de ahí, Croacia apenas encontró vías limpias para superar la presión inglesa. Modrić fue acosado desde el inicio, mientras Scott y Anderson cerraban los pasillos interiores. Cada recuperación permitía además a Inglaterra acelerar de inmediato.
El 0-2 en el minuto 21 demostró que el equipo de Tuchel no dependía únicamente de las transiciones. Una larga combinación de 27 pases terminó en Gordon, que controló un balón difícil y lo envió con fuerza al área pequeña. Bellingham llegó desde segunda línea y remató a corta distancia.
Gordon y Saka sentencian antes del descanso
Croacia tampoco encontró soluciones en las bandas. Gordon atacó repetidamente el espacio a la espalda de Josip Stanišić, mientras Quansah avanzaba mucho por la derecha. En el minuto 39, el defensor puso un centro preciso al segundo palo y Gordon cabeceó el 0-3.
Poco después llegó la gran ocasión croata para recortar diferencias. Tras un error inglés, Kovačić se plantó solo ante Pickford, regateó al portero y disparó fuera con la portería vacía. Esa acción explica una parte importante del xG total de los locales.
Inglaterra castigó el fallo antes del descanso. Kane inició la jugada, Bellingham recibió en la izquierda y puso un pase preciso hacia el centro. Saka solo tuvo que empujar desde corta distancia para colocar el 0-4.
Tres cambios no consiguen estabilizar a Croacia
Bilić reaccionó al descanso con tres sustituciones y dio entrada a Igor Matanović, Mario Pašalić y Nikola Vlašić. Croacia intentó defender con mayor agresividad y ganar presencia en el centro del campo, pero los cambios no modificaron el rumbo del partido.
El quinto gol llegó en el minuto 53. Saka y Anderson combinaron por la derecha, Anderson envió un balón fuerte al área y Kane apareció para rematar desde cerca. Era su segundo gol de la noche y el número 89 con la selección inglesa.
A esas alturas, el partido estaba decidido. Croacia siguió adelantando líneas cuando tenía el balón y dejó todavía más espacios que Inglaterra atacó sin contemplaciones.
Saka castiga otro grave error
El 0-6 en el minuto 68 resumió perfectamente la noche croata. Stanišić dio un mal pase dentro de su propia área directamente hacia Saka. El jugador del Arsenal combinó brevemente con Kane y definió después con la derecha hacia el palo largo.
Incluso entre los jugadores con doblete, Bellingham destacó especialmente. El mediapunta marcó un gol, dio tres asistencias y encontró una y otra vez espacios por detrás del centro del campo croata.
Scott también dejó una gran impresión en su primera titularidad. El jugador de 22 años jugó hacia delante con valentía bajo presión, trabajó sin balón y, junto a Anderson, aportó mucho más recorrido al centro del campo inglés.
Rogers cerró la goleada en el minuto 87. Bellingham rompió la última línea con un pase al atacante recién ingresado, que regateó a Livaković y marcó el 0-7 a puerta vacía.
Por qué el resultado terminó siendo tan abultado
Las cifras ayudan a explicar, al menos en parte, la enorme diferencia. Inglaterra ganó 19-12 en remates, acumuló 48 contactos dentro del área frente a los 17 de Croacia y alcanzó 6,14 xG. Los 1,37 xG croatas demuestran al mismo tiempo que los locales también tuvieron ocasiones, aunque no supieron aprovecharlas.
La diferencia decisiva estuvo sobre todo en la calidad de las oportunidades. Croacia perdió varios balones en zonas peligrosas y quedó muy mal protegida tras esos errores, lo que permitió a Inglaterra atacar con velocidad ante una defensa desorganizada.
El equipo de Tuchel, además, mostró una enorme variedad ofensiva. Algunas ocasiones nacieron de recuperaciones altas, otras de largas secuencias de pases y muchas llegaron mediante incorporaciones desde el centro del campo a la espalda de la última línea. Croacia nunca encontró una respuesta eficaz ante esa combinación de amenazas.
Inglaterra firma su mejor actuación con Tuchel
Para Inglaterra, el 0-7 fue su actuación más convincente hasta ahora bajo la dirección de Tuchel. Los visitantes no solo controlaron el desarrollo del partido, sino que generaron una cantidad extraordinaria de ocasiones claras y mantuvieron la intensidad incluso con el resultado completamente decidido.
Croacia, en cambio, deberá revisar tanto su organización defensiva como la protección tras pérdida. El centro del campo no consiguió controlar las llegadas inglesas y los errores individuales terminaron agravando todavía más la situación.
El equipo de Tuchel recibirá el martes a Chequia en Wembley. Croacia se medirá esa misma noche a España y llegará al encuentro con una importante necesidad de reacción.