Grecia confirma así su sorprendente comienzo en la competición. El teórico outsider del grupo sigue invicto después de cuatro jornadas y suma ocho puntos, todavía por delante de una Alemania que solo tiene cinco. La selección germana dominó especialmente antes del descanso, pero le costó transformar esa superioridad en ocasiones realmente claras.
Klopp introduce solo tres cambios
Klopp realizó tres modificaciones respecto al 2-0 frente a Serbia. David Raum, Lennart Karl y Jonathan Burkardt entraron en el once por Maximilian Mittelstädt, Serge Gnabry y Nick Woltemade. Jonas Urbig continuó en la portería, Aleksandar Pavlović actuó como mediocentro por detrás de Tom Bischof y Florian Wirtz, mientras Derry Scherhant y Karl ocuparon las bandas.
Grecia no pudo contar con Christos Tzolis y Konstantinos Karetsas empezó en el banquillo. Ivan Jovanović apostó por un 4-2-2-2 muy compacto que se replegaba bastante sin balón. Kourbelis y Zafeiris protegían la zona central, mientras Pavlidis e Ioannidis debían ofrecer salida tras las recuperaciones.
El plan alemán se basaba en largas fases de posesión, laterales muy adelantados y una presión inmediata tras pérdida. Grecia aceptó tener menos el balón y concentró sus esfuerzos en cerrar los espacios delante de su área.
Urbig evita un golpe tempranero
Grecia estuvo muy cerca de adelantarse ya en el minuto dos. Tsimikas progresó por la izquierda y centró para Masouras, que apareció libre y remató de cabeza desde corta distancia. Urbig respondió con una gran intervención y evitó el 1-0.
A partir de ahí, Alemania asumió el control. Wirtz encontró con frecuencia espacios entre líneas, Bischof avanzó hacia los medios espacios ofensivos y Scherhant generó los mayores problemas desde la izquierda gracias a sus conducciones. Grecia quedó hundida durante largos tramos y apenas pudo salir de su propio campo.
El VAR anula el gol de Burkardt
Superada la media hora, Alemania creyó haber encontrado el premio. Bischof recuperó el balón en el centro del campo y abrió para Scherhant en la izquierda. El extremo llegó hasta la línea de fondo y retrasó el balón para Burkardt, que marcó desde cerca.
El VAR revisó la acción y detectó una mano de Bischof en el inicio de la jugada. El árbitro Clément Turpin acabó anulando el tanto.
Alemania mantuvo la presión hasta el descanso. Acumulaba entonces 13 remates por uno de Grecia y un 76 % de posesión, pero su xG era de apenas 0,59. El conjunto local protegió muy bien su área y obligó a los visitantes a finalizar demasiadas veces desde posiciones poco favorables.
Grecia gana estabilidad tras el descanso
El encuentro se equilibró después del paso por vestuarios. Con Karetsas sobre el césped, Grecia encontró más presencia entre líneas y pudo superar con mayor frecuencia la primera línea de presión alemana. Mavropanos también empezó a resultar peligroso en las acciones a balón parado.
El central fue, al mismo tiempo, la gran referencia defensiva del equipo griego. En 78 minutos firmó 12 despejes, bloqueó un disparo y ganó tres de sus cuatro duelos aéreos. Tzolakis, por detrás, realizó cuatro paradas y atrapó cuatro balones altos.
Alemania siguió teniendo mucha más posesión, pero perdió parte de la claridad mostrada en la primera mitad. Pavlović fue uno de los jugadores más sólidos del conjunto visitante gracias a su serenidad, posicionamiento y trabajo como único mediocentro. Wirtz continuó buscando espacios entre líneas, mientras Karl tuvo bastante menos influencia por la derecha que Scherhant en el costado opuesto.
Klopp dio entrada a El Mala y Woltemade poco después de la hora de juego. El partido se volvió inicialmente más trabado y Grecia empezó además a defender algunos metros más arriba y a visitar con mayor frecuencia el campo alemán.
Mucho control, pero poco peligro real
Alemania volvió a aumentar la presión en el tramo final. Treu dispuso de una buena opción y El Mala también encontró un remate, pero el gol no llegó.
Las cifras ayudan a explicar el 0-0. Alemania dominó 21-5 en disparos y 45-8 en contactos dentro del área rival, pero el xG terminó únicamente en 1,05 frente a 0,72. Grecia incluso registró dos grandes ocasiones, por solo una de Alemania.
A la selección germana no le faltó actividad, sino calidad en los momentos decisivos. Ante el bloque compacto griego, encontró demasiado pocas veces el último pase hacia zonas centrales de remate. Grecia defendió precisamente esos espacios con enorme disciplina.
Grecia confirma su gran comienzo
Para Grecia, el empate es otra prueba de su excelente inicio en la Nations League. Después del 2-1 ante Serbia, el 0-1 en Alemania y el 2-2 frente a Países Bajos, el equipo continúa invicto. Con ocho puntos, aventaja en tres a Alemania.
El balance alemán con Klopp —una victoria, dos empates y una derrota— resulta bastante más irregular. Las numerosas rotaciones influyen, sobre todo porque varios jugadores apenas han compartido minutos o están dando sus primeros pasos juntos en la selección. Aun así, incluso con un once muy cambiado, Alemania dispone de suficiente calidad individual como para generar más peligro ante rivales como Grecia.
También resulta evidente que los automatismos del todavía reciente sistema de Klopp no funcionan aún de forma constante. La presión alta y las recuperaciones rápidas ya ofrecen buenos momentos, pero en ataque posicional siguen faltando movimientos coordinados y mecanismos asentados contra defensas muy replegadas. Por eso, pese a su clara superioridad territorial, el juego alemán resultó demasiadas veces previsible.
Alemania visitará a Serbia en noviembre antes de recibir a Países Bajos. Esos partidos permitirán comprobar si Klopp consigue dar un paso adelante en ataque con un equipo más asentado y posiblemente más cercano a su mejor once.