Tras 3 horas y 46 minutos, Jannik Sinner levantó el puño hacia el cielo londinense del atardecer. El número uno del mundo, de 24 años, lo había conseguido: derrotó a Alexander Zverev por 6:7 (7:9), 7:6 (7:2), 6:3, 6:4 y revalidó así su título de Wimbledon. Una victoria que va más allá de otro triunfo en un Grand Slam: Sinner se convierte en apenas el décimo jugador de la historia en defender el título en el individual masculino de Wimbledon.
Zverev toma la iniciativa, Sinner cambia de marcha
El primer set fue del alemán. Zverev, que en junio en París había conquistado por fin su primer Major tras perder tres finales de Grand Slam y que aspiraba a ser el primer jugador de la Open Era en ganar Roland Garros y Wimbledon en el mismo año, compitió con intensidad y mucha sangre fría. En el tiebreak aprovechó con autoridad su ventaja de 9:7. El primer duelo entre ambos en hierba a nivel de tour parecía encaminarse en su dirección.
Sin embargo, Sinner, que había vencido a Zverev en sus nueve encuentros anteriores —todos ellos en otras superficies—, no se inmutó. En el tiebreak del segundo set los papeles se invirtieron por completo: Sinner dominó con claridad por 7:2 y forzó así la igualada. A partir de ese momento, el partido dio un vuelco definitivo.
Dominio total en el tercer y cuarto set
Lo que vino después fue una demostración de solidez controlada. Sinner elevó sus porcentajes de saque a un nivel sobresaliente: ganó el 80 por ciento de los puntos con el primer saque y no cedió ni un solo juego de servicio en todo el partido. Su efectividad en los puntos de break —un 40 por ciento— refleja la precisión con la que aprovechó las escasas oportunidades en el resto, mientras que Zverev, pese a un 90 por ciento de efectividad en sus juegos de saque ganados, no logró forzar ni un solo break.
El tercer set cayó 6:3 y el cuarto 6:4. Los 45 errores no forzados de Zverev frente a los 25 de Sinner describen con nitidez el equilibrio de fuerzas en los dos últimos sets. Zverev firmó 17 aces y 49 winners, pero la eficacia de Sinner en la red —un 78 por ciento de puntos ganados— y en los intercambios desde la línea de fondo resultaron determinantes.
Una victoria histórica para el número uno del mundo
Con este quinto título de Grand Slam, Sinner mejora su balance en finales de Majors hasta 5:2. Que haya triunfado precisamente en Wimbledon tiene un valor especial: en Roland Garros 2026 había caído en segunda ronda ante Juan Manuel Cerundolo cuando ganaba por dos sets. La respuesta no tardó en llegar.
Para Zverev, la derrota resulta dolorosa pese a una actuación notable. Su primera final de Wimbledon —jamás había superado los octavos de final en el torneo— se saldó sin título. El sueño del doblete hierba-tierra batida queda de momento sin cumplir. Sinner, en cambio, sigue reinando de forma indiscutible en la cima del tenis mundial.