Un arranque con tropiezos, pero un final más que convincente. Alex de Minaur, quinto cabeza de serie y número uno de Australia, superó este martes en primera ronda de Wimbledon 2026 a Roman Andres Burruchaga. El marcador final fue 7:6 (7:5), 6:1, 6:0. Lo que sobre el papel parece una victoria en tres sets cómoda esconde, en realidad, una historia bastante más dramática.
Un comienzo complicado y un tiebreak de infarto
De Minaur entró mal al partido. Cedió el break pronto y se vio con un 0:3 en contra frente a un rival que, pese a su inexperiencia a este nivel, no mostraba el menor signo de intimidación. Burruchaga, que disputaba su primer partido en el cuadro principal de Wimbledon, sacó con valentía y se mantuvo en pie con 17 winners y un 62 por ciento de primeros servicios durante buena parte del set.
El primer set se convirtió en un pulso que se prolongó cerca de una hora y solo se resolvió en el tiebreak. Con 4:4, un afortunado borde de red le dio a De Minaur el minibreak, y acto seguido Burruchaga cometió una doble falta. Dos golpes de fortuna que, combinados, marcaron el punto de inflexión de todo el encuentro. De Minaur se adjudicó el tiebreak por 7:5 y con él el primer set.
Dominio absoluto en el segundo y tercer set
Lo que vino después fue un partido completamente distinto. Como si ganar el tiebreak hubiera accionado un interruptor, De Minaur dominó los siguientes parciales a su antojo. Ganó 12 de los 13 juegos siguientes, dejó a Burruchaga en un solo juego en el segundo set y lo barrió en el tercero con un 6:0 —un bagel— que subrayó de forma inapelable el control total del australiano. Los dos últimos sets duraron en conjunto apenas 52 minutos.
Las estadísticas reflejan con claridad la superioridad del australiano: aprovechó el 75 por ciento de sus puntos de break y ganó uno de cada dos puntos al resto. Burruchaga, en cambio, solo logró romper el servicio rival en un ocho por ciento de las ocasiones y resultó estructuralmente incapaz de hacerle frente a De Minaur una vez que este encontró su ritmo.
Historia familiar y próximo rival
Roman Andres Burruchaga carga con un apellido de leyenda: su padre, Jorge Burruchaga, marcó el gol de la victoria en la final del Mundial el 29 de junio de 1986 para Argentina frente a Alemania Occidental, exactamente 40 años y un día antes de este partido en Wimbledon. Para el joven argentino, el torneo de 2026 queda como una experiencia adquirida con una preparación sobre hierba muy limitada: una derrota en primera ronda en Eastbourne había sido su único partido sobre esta superficie antes de debutar en SW19.
De Minaur, en cambio, sigue escribiendo su propia historia en Wimbledon. Por quinto año consecutivo alcanza la segunda ronda en SW19, donde le espera el zurdo francés Adrian Mannarino, ante quien acumula un balance de cinco victorias y una sola derrota. La forma es buena y el escenario, también.