Para el rodaje, Klien dejó por un momento su papel de experto y volvió a ponerse al volante. A los mandos de un prototipo deportivo del fabricante austríaco Pedrazza Racing Cars, el piloto de Vorarlberg muestra las fuerzas que intervienen en la frenada, cómo afecta la fuerte pendiente a la percepción desde el cockpit y por qué elegir la trazada correcta en la curva 3 resulta tan importante.
De más de 330 km/h a unos 70 km/h
La dificultad comienza mucho antes de llegar al punto de frenada. Desde la curva 1 hasta la Curva Interwetten hay casi un kilómetro que se recorre a fondo, con una subida que alcanza una pendiente de hasta el doce por ciento en la parte final.
Desde la posición tan baja del piloto dentro del coche, la sensación es todavía más extrema, según Klien. “Cuando de repente la pista sube al doce por ciento, parece que vas directo contra una pared.”
Klien explica que los monoplazas de Fórmula 1 llegan a la curva 3 a más de 330 km/h antes de reducir la velocidad hasta aproximadamente 70 km/h. La clave no está únicamente en frenar lo más tarde posible. El piloto también debe acertar con precisión el vértice y mantener el coche estable para poder acelerar con eficacia a la salida.
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El cambio de rasante complica especialmente la salida
La curva 3 es una cerrada derecha de algo más de 90 grados. La topografía añade además una dificultad adicional: en la salida, el trazado pasa por un cambio de rasante que aligera la parte trasera del coche.
Klien explica en el vídeo que la tracción resulta decisiva en ese punto. Si el piloto acelera demasiado pronto o no coloca bien el coche, corre el riesgo de perder la parte trasera. Al mismo tiempo, no puede permitirse ceder demasiada velocidad en la salida, ya que inmediatamente después llega otra larga fase de aceleración hacia la curva 4.
Por eso también es un punto clave en los duelos cuerpo a cuerpo. La curva 3 está considerada una de las principales zonas de adelantamiento del Red Bull Ring y, según Klien, para defenderse allí es fundamental escoger bien la trazada. Quien frena tarde por el interior debe asegurarse igualmente de salir con limpieza de la curva.
Solo diez curvas, pero grandes desniveles
Con apenas diez curvas, el Red Bull Ring puede parecer un circuito relativamente sencillo sobre el papel. Sin embargo, sus importantes cambios de elevación lo convierten en un trazado mucho más exigente de lo que su plano podría sugerir.
El circuito original de Spielberg abrió sus puertas en 1969. La Fórmula 1 compitió en el Österreichring entre 1970 y 1987 y regresó tras su transformación en A1-Ring entre 1997 y 2003. En 2014, la categoría reina volvió al actual Red Bull Ring y desde entonces Spielberg forma parte habitual del calendario.
La curva 3 desempeña un papel especialmente importante dentro de este trazado relativamente corto. En apenas unos segundos se combinan una velocidad de llegada muy alta, una frenada intensa, una fuerte pendiente, la necesidad de clavar la trazada y una salida especialmente delicada.
Interwetten amplía su presencia en el automovilismo
El expiloto de Fórmula 1 ejerce desde esta temporada como experto de Interwetten y celebra que la curva 3 pase a denominarse oficialmente Curva Interwetten: “Esto subraya de forma perfecta la estrecha vinculación de la marca con el automovilismo.”
Para Interwetten, el acuerdo de denominación supone un nuevo paso dentro de su larga relación con el mundo de las carreras. “En nuestros más de 35 años de historia empresarial, el automovilismo siempre ha sido uno de nuestros pilares fundamentales”, señala la compañía. Con la Curva Interwetten, la marca asegura querer dejar “una señal claramente visible en uno de los circuitos más populares del mundo”.