Inglaterra controló el partido a su antojo… y se marchó con las manos vacías. El 79% de posesión, 19 disparos y nueve saques de esquina: los Three Lions ejercieron una presión constante sobre la defensa de Ghana durante los 90 minutos sin lograr perforar la red.
La primera parte transcurrió de manera claramente dominada por Inglaterra, aunque sin ocasiones verdaderamente claras. Ghana esperaba al acecho para lanzar el contraataque: su momento más peligroso llegó en el minuto 50, cuando un centro raso de Senaya Williams pasó rozando el palo largo. Al otro lado, a Inglaterra le faltaba precisión en el remate.
Tras el descanso, Inglaterra intensificó la presión. El portero Asare mantuvo a su equipo con vida gracias a tres paradas, entre ellas un buen reflejo en el minuto 86 ante un disparo lejano de Saka. La ocasión más clara de la noche la desperdició Inglaterra en el minuto 87: O'Reilly, recién salido del banquillo, cabeceó un pase cruzado al palo, y el rebote lo remató Harry Kane desde muy cerca… por encima del larguero. Kane, que iguala a Gary Lineker como máximo goleador histórico de Inglaterra en el Mundial, se quedó sin marcar.
Declan Rice fue el mejor jugador inglés a lo largo de todo el encuentro: 45 pases, seis pases de tiro, tres disparos propios… y una tarjeta amarilla justo antes del descanso. En el bando de Ghana, Iñaki Williams vio también la tarjeta amarilla en el minuto 60, antes de ser sustituido en el minuto 66.
Ambos equipos habían ganado sus partidos de debut: Inglaterra con un 4-2 ante Croacia y Ghana con un 1-0 ante Panamá. Con cuatro puntos cada uno tras dos jornadas, los dos conjuntos llegan al último partido de grupo en una posición muy cómoda.